Las enfermedades genéticas son una rama en nuestro árbol genealógico que sin deberla ni temerla cambian sin aviso alguno la forma de vivir y de concebir la vida, los simples deseos banales, se pierden en algún momento dentro del torbellino que nos arrastra día con día.
La vida cambia en un abrir y cerrar de ojos, lo que antes resultaba cotidiano y sencillo se convierte en un caos y barrer tu casa es tan agotador como correr un maratón junto a los más destacados y competentes atletas, donde no tienes ni la más remota esperanza de llegar a la meta.
Gritar por ayuda es lo primero que aprendes. Hacer las cosas tu solo ya no es opción. Cambia tu alimentación drásticamente que tomarte una taza de café resulta imposible sin romper tu nuevo régimen alimenticio, en mi caso sufro de Lupus Eritematoso Sistémico e Insuficiencia Renal Crónica Terminal, debo estar en tratamiento de Hemodiálisis, además de evitar los alimentos que contengan grandes cantidades de potasio, fósforo, sal, carne de cerdo y por supuesto disminuir el consumo en carnes rojas, pescado y agua. Ahí estoy con una maravillosa lista diminuta de opciones. Al principio cuesta trabajo adaptarse y aceptar la enfermedad, al grado de prácticamente gritarle al médico por esta cruel hazaña, lo que resulta inútil, Nuestro cuerpo lo reprocharia y nos responderá con una recaída que nos haría terminar en una cama de hospital.
Con el ánimo por los suelos, respiras, buscas encontrar un lado positivo a esta rebanada de dolor que te tocó en la vida. Tratas de reunir los fragmentos que quedaron de ti luego de tan terrible holocausto del diagnostico, no puedes hacer más que tomarlos y comenzar a armar lo que resta de ti con una fuerza que nunca imaginas te había quedado.
Y entonces.... notas que cada respiro es un pequeño milagro entre los escombros que recogiste, las sonrisas de tus hijos se vuelven una caricia directa al corazón y despertar al lado de la persona que amas y verlo respirar ahí junto a ti, no lo cambiarías por nada.
Te das cuenta que ir corriendo por la vida, intentando cumplir todos esos sueños que creías importantes ahora son nada, comparado con cada segundo que pasas junto a tus seres amados, y quieres que el tiempo transcurra lento y nunca acabe, las prisas por vivir quedan atrás y aprecias cada minuto de tu vida como el último.
Dentro de todo el caos que se convirtio tu vida descubres a esas personas que se mantienen a tu lado en esos momentos en que sientes que no podrás seguir adelante. Es realmente reconfortante y revigorizante el apoyo de tus seres queridos, pues sin ellos el camino sería un verdadero infierno en donde no encontraríamos un aliciente para seguir adelante.
Imágenes tomadas de ://es.slideshare.net/mobile/mafexoxo/les-41876459


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